Raphael Maldito Raphael

Fecha Edición:28/05/2001
Discográfica: EMI-ODEON S.A.
Sello: EMI CAPITOL
Tipo Grabación: Estudio/Directo.
Nivel Digitalización: DDD
Soporte: CD
 Disco 1 (CD)
1. Maldito duende
2. Yer Sir, I can boogie
3. A quien le importa
4. Divina
5.Lessons in love (Pierde el amor)
6. Sevilla
7. Only you
8. Una rosa es una rosa
9. I say a little prayer for you
10. Joselíto
 
 
 
 
Portada Contraportada

Fecha: 1 de Junio 2001
Lugar de la presentación: discoteca "Cool", de Madrid

El artista mas histriónico de la escena nacional se acaba de reinventar y su carta de presentación no podía ser mejor con "Maldito duende". El tercer gran éxito de aquellos Héroes del Silencio capitaneados por Enrique Bunbury, le va a Raphael como anillo al dedo, tanto es así que su autor ha dejado en sus manos su canción sin respetar el dueto, como ocurre con los demás intérpretes del disco.

"Raphael maldito Raphael" es un álbum de duetos donde comparten sus voces artistas tan dispares como Rocío Jurado, Jeannette, Caprice, Pastora Soler, Elena Andujar, Rita Pavone, Greta y los Garbo, y Marlena Small & Hallelujah Singers, lo que le convierte además en un álbum de duetos femeninos.

Pero también es un disco de versiones muy populares en su día que cobran acento "raphaeliano" cuando el "Niño de Linares" abre su boquita de piñón para dar paso a su voz torrencial.

El pop de los ochenta y principios de los noventa domina en la selección que repasa el "Divina", de Radio Futura, "A quién le importa", de Alaska & Dinarama, "Una rosa es una rosa", de Mecano, "Sevilla", popularizada por Miguel Bosé y "Joselito", de Kiko Veneno.

Otros clásicos en inglés entre los que destacan "Yes sir I can boogie", "I say" "A little praye" o "Sólo en ti", una adaptación del "Only you", de Yazoo, completan hasta diez, los temas del enésimo álbum de Raphael.


Maldito Raphael

Licencia para epatar


Reinventado como símbolo de modernidad y más seguro de sí mismo que nunca, Raphael sorprende a propios y extraños con un disco de versiones y duetos delirantes. En esta entrevista explica los motivos vestido de 007.



«¿Pero este hombre ha perdido el norte?», se pregunta el españolito medio cuando ve en 625 líneas a Raphael superar en histrionismo tanto a Enrique Bunbury como a sí mismo, mientras interpreta Maldito Duende en versión electrónica made in Carlos Jean. Pero reducir al Niño de Linares a un personaje más del circo mediático de madrugada, con imitación incluida, es una simplificación demasiado ramplona, tratándose de alguien que lleva cuatro décadas haciendo de su añejo éxito Digan lo que digan un modus vivendi y provocando todo tipo de reacciones encontradas. Eso sí, según él mismo explica, nunca de forma voluntaria. «Mi consigna no es rizar el rizo. No es mi intención provocar, pero ya se sabe que la gente recibe de ti una imagen bastante diferente a como tú eres. Yo soy un chico bastante tranquilo y me veo muy normal».

La misma controversia (aunque mucho menos prolongada en el tiempo) genera en la actualidad Tamara, un fenómeno del que Raphael habla sin reparos: «Ella no tiene culpa ninguna. Con eso lo he dicho todo. Sois vosotros, los medios. De su música no puedo opinar, porque no la he escuchado, pero sí la he visto en televisión, hablando, y no lo hacía nada mal. La cabeza le funciona bastante bien».

Posa para el fotógrafo como un James Bond cañí vestido con esmoquin, con la paciencia del profesional curtido en innumerables sesiones y más tarde confiesa que ya en otra ocasión le tocó emular al agente 007, concretamente en su película El golfo. «Sólo me rodeaban dos chicas, pero, en cambio, tenía pistola». En cada uno de sus gestos, Raphael (nacido en Linares el 5 de mayo de 1943, aunque él siempre proclame con sorna que se encuentra en la veintena) demuestra que domina la situación. Está acostumbrado a dar órdenes y reclama a su secretaria a gritos mientras se lamenta: «Aquí está todo el mundo sordo». Se inicia la charla y responde de manera pausada, aunque juega a despistar, quedándose en silencio y retomando repentinamente el argumento cuando el interlocutor ha arrancado con una nueva pregunta. El tema central es su nuevo disco, Raphael, Maldito Raphael, un trabajo conceptual de duetos, en el que el protagonista se atreve con repertorio de Héroes del Silencio, Baccara, Alaska y Dinarama, Radio Futura, Level 42 y Kiko Veneno, entre otros. «No me gusta repetirme, por lo que con este álbum he tratado de cantar unas canciones que a mí me han atraído siempre. Es la primera vez que hago una cosa así con este ritmo y de esta forma, pero yo ya he cantado varios temas, que han sido muy importantes en mi vida, y que no eran originalmente míos. Lo que no hago son versiones. Hago una relectura de la canción, metiéndola en mí mismo. El público, al cabo del tiempo, piensa que son mías».

Un alto porcentaje de los originales que se recrean en este compacto triunfaron en los 80, la década del feísmo, cada vez más reivindicada en el plano artístico por la vanguardia pensante y en el estético por las revistas de moda. «A mí me gustaba mucho la música de los 80 —asegura el intérprete que hizo suyo El pequeño tamborilero—, no se ha vuelto a repetir una década tan buena en música popular. Es difícil encontrar hoy en día canciones así. Además, sé que es un poquito estar al corriente con la gente joven, que yo no quiero que me tenga como una cosa lejana. Estoy en su onda, aunque, aparte, después cante Yo soy aquel y Hablemos del amor, que es maravilloso también. Que sepan que mis discos no son refritos, antologías mías que las sacan ahora con nuevo sonido. Yo estoy en perfecta forma».

Además de renovar su filosofía, Rafael Martos ha buscado actualizar su sonido de la mano del omnipresente productor Carlos Jean, «el Niño de las Maquinitas», como taurinamente le llama. «Conocía lo que había hecho a través de Miguel Bosé, pero en realidad me escogió él a mí —rememora el marqués consorte de Santo Floro—. Dijo en la compañía que este proyecto quería grabarlo conmigo y yo accedí contentísimo». El propio Jean colaboró en la selección de las canciones, empezando por Maldito Duende, a la que el eterno hombre de negro ya había echado el ojo: «Es una canción que me electriza, me gusta muchísimo. Desde el momento en que se la oí a Héroes del Silencio me gustó y es de esas cosas que dices: algún día la haré. La dejamos únicamente con mi voz porque salió del tirón y así, con esa fuerza, que pensamos que era lo mejor». De hecho, es la única composición que entona en solitario porque en las otras nueve cuenta con una ecléctica nómina de parejas artísticas: Jeanette, Rita Pavone, Alaska, Caprice, Rocío Jurado, Greta y los Garbo, Pastora Soler, Marlena Small y Elena Andújar. La casualidad de que todas ellas sean féminas no significa que nuestro divo favorito se encuentre más cómodo cantando entre mujeres. «Yo trabajo a gusto con quien cante bien y éstas cantan muy bien. Elegimos mujeres para no hacer un batiburrillo de cosas, pero, a lo mejor, en los tiempos que vienen lo hago con chicos. A mí lo que me gustan son los buenos artistas y gente que cante muy bien y, luego, que sean hombres o mujeres me da igual». E incluso anuncia una primicia, que de materializarse sería un auténtico duelo de titanes: «Estamos al habla con Tom (Jones) para hacer algo, pero eso ya se queda para otro disco de hombres. Hemos cantado varias veces juntos en Londres, en televisión».

A su aire. De momento, este álbum rezuma el criterio standard de modernidad, eso sí, pasado por el particular tamiz de su intérprete. El resultado destila algunas referencias reconocibles como Blur o UB40, aunque Raphael arrima el ascua a su sardina: « Las comparaciones con Blur o UB40 son demasiado. Yo lo he intentado hacer a mi aire. Es lo más que te puedo decir». A la hora de quedarse con un género lo tiene complicado. El eclecticismo marca sus preferencias: «Yo escucho toda clase de música, desde sinfónica hasta flamenco. El flamenco puro me encanta. De ahí vienen un poquito mis dejes, pero también soy un hincha de los Beatles». ¿Será esta tendencia a la fusión estilística la que convierte al promotor de Escándalo en un maldito, como reza el título del disco? «Sí me considero un maldito con la intención con que lo dicen en Argentina: “Sos maldito”, en el sentido de agresivo, innovador, machacón, golfo, cabroncete. En definitiva, alguien que no para».

Este hombre parece no descansar, teniendo en cuenta cómo engarza unos trabajos con otros. Nada más finalizar su representación de Jeckyll y Hyde, con la que estuvo medio año sobre el escenario («Con función diaria y los sábados dos veces»), se metió de lleno en la grabación de este nuevo e inclasificable disco. «Al día siguiente de acabar en el teatro me corté la coleta, con perdón, a las 11 de la mañana, y a la una y media estaba en el estudio». Una experiencia teatral con la que coincidió en el tiempo con David Hasselholf, quien representaba el mismo personaje en Broadway. «Él permaneció sólo un mes, cuando yo ya estaba en Madrid. Me parece que como actor está bien, pero cantando no lo he visto. Yo me integré mucho en ese papel. Ni siquiera meneaba las manos. Luis (Ramírez) tuvo el buen acierto de pedirme hacer las cosas muy fuertes pero muy en su sitio. Ahí yo, obediente, hice lo que se me mandó». Toda esta actividad se suma a los proyectos que el artista multidisciplinar tiene en cartera, como aquél que anunció hace algún tiempo consistente en filmar la historia de su vida dirigida por su propio hijo. «Hay mucho material rodado de eso. Sigue adelante, lo que pasa es que, como él está trabajando ahora, no puede dedicarse a ello, pero en cuanto pare un poquito continuará. Es una idea para la que hay que rodar siempre, pero que no verá la luz inmediatamente, porque hay que esperar toda mi vida». Aunque para ponerse delante de una cámara Raphael no necesita ir de la mano de ningún familiar: «Yo volveré al cine. Es normal que lo haga, como fue normal que lo hiciera. No tengo proyectos, tengo realidades, lo que pasa es que todavía no puedo, pero el día que yo diga, “ahora”, a los tres meses haré una película. A lo mejor me interesa artísticamente no ser el protagonista si hay un papel bueno. En la vida no hay que ser el protagonista, hay que agarrar los buenos papeles».

Es carne de la prensa del corazón pero, como buen patriarca celoso de su intimidad, sabe mantener al margen del estrellato a su familia. Dentro de dos meses su hija contraerá matrimonio y será objeto de todos los flashes y focos, pero Raphael no le da ningún consejo especial. «No hace falta aconsejarla, porque los tres son en eso perfectos. Llevan su vida totalmente aparte del mundanal ruido que su puñetero padre pueda formar». Precisamente sus hijos son los responsables de que el intérprete de En carne viva se haya adentrado en las nuevas tecnologías de internet. «Tengo páginas web, pero no las hago yo, son los fans. Me meten mis hijos, me dicen “mira” y yo digo “¡ahh!”. Pero no tengo tiempo. Hay quien ha hecho de su vida un servicio a eso y tampoco puede ser. ¿Cuándo vas a ir al cine?, ¿cuándo vas a ir al teatro?, ¿cuándo vas a charlar con los amigos? Todo sirve, pero en su justa medida». Una auténtica declaración de principios para el nuevo milenio de quien, sin duda, sigue siendo aquél.


«Raphael, maldito Raphael» sale a la venta el 1 de junio

LAS AMISTADES PELIGROSAS DE RAPHAEL

Pastora Soler
Una rosa es una rosa (Mecano). «Su frescura es ideal para este tema», comenta el interfecto, que aflamenca incluso más la rumba incluida originalmente en el álbum Ay Dalai del trío. Pastora Soler, después de cantar a los jardines de palacio, se mide con un primer espada.

Rocío Jurado
Sevilla (Miguel Bosé). «Necesitaba una voz importantísima y está Rocío. He tenido la suerte de tenerla». La versión a duet más delirante. Dos megadivos en pleno pique artístico con bases drum & bass recreando un clásico del softcore glam hispano. ¿Y la falda?

Jeanette
Yes Sir, I Can Boogie (Baccara). «Le da un toque precioso». Por más que pasen los años está mujer conserva la misma voz adolescente que pretenden imitar las vocalistas de TCR o Niza. Tan ralentizado, el tema pierde algo de su encanto petarda.

Greta (Y los Garbo)
Only You (Yazoo). «Para una canción muy romántica, está ella». La cincelada vocalista y sus hermanas buenri vuelven a dar muestra de que les funcionan las cuerdas vocales, poniendo al oyente los pelos como escarpias con esta sentida versión traducida.

Rita Pavone
A quién le importa (Alaska y Dinarama). «Una mujer con mucha fuerza». La pecosa y (en la actualidad) otoñal italiana se desgañita para dejar el pabellón bien alto en esta lisérgica adaptación y demostrar que su aguardentosa voz conserva la garra de antaño.

Elena Andújar
Joselito (Kiko Veneno). «Hacía falta una voz de estas rotas, flamenconas, de estas maravillosas que cantan como si estuvieran afónicas, pero que tienen ese deje tan bonito». Poco que añadir a la glosa de Raphael. Dame veneno que quiero morir.

Marlena Small
I Say a Little Prayer. (Aretha Franklin). Esta figura del gospel (con una sonrisa inquietantemente parecida a la de Carlos Jean), acompañada por sus Hallelujah Singers se atreve a darle réplica al jefe (que no boss) en el clásico que inmortalizara la dama del r&b.

Alaska
Divina (Radio Futura). «Dejamos para la divina una canción inspirada en ella con el primer conjunto en que cantaba (?), los Kaka de Luxe». La responsable de haber convertido a Raphael en icono de modernidad
Carlos Moral
EL MUNDO
Publicado el Viernes 1de junio de 2001


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