20 Aniversario
Raphael está de vuelta


Jue, 06/12/2008
Shangay.com

Es otra vuelta de tuerca. Cuando ya nos había dejado muertos con sus diferentes shows, sobre todo con los últimos, que van desde el Jekyll & Hyde del Nuevo Apolo a su triunfal re-reaparición (tras su segundo “primer cumpleaños”) en los cuatro magistrales conciertos del Teatro de la Zarzuela, ahora resulta que Raphael se vuelve underground, en el sentido literal de la palabra.

Cual Orfeo del nuevo milenio, el mejor artista vivo del panorama del show business español, el que mejor cubre todos los aspectos del directo y el que mejor entiende el sentido del espectáculo en el sentido clásico de la palabra, desciende cantando a los infiernos (no es que el Metro sea un infierno en sí, sino que simplemente el símil me vale y no estoy dispuesto a renunciar a él) para encontrarse con su amada. Y su amada somos nosotros: su público. Lo que él más quiere. No es un tópico: es verdad. Pura y dura. Doy fe públicamente de ello. Tengo la suerte de saber de primera mano que Raphael se desvive por su público. Es como las grandes estrellas de antaño del mundo del espectáculo americano. Pocos artistas de su raza se atreverían a bajar a las entrañas de Madrid para dar unos conciertos en el Metro y estar “cerca de ti”. Sí, de ti, de su público. Y así es como ha bautizado esta gira: Cerca de ti. ¿Y hay algo más cercano que el Metro?

Raphael está de vuelta. Ha hecho todo y, ahora, simplemente, quiere disfrutar. No es que no llene teatros: agota las entradas en sus giras (y me permito la maldad de recordar cómo otros cantantes de su generación tienen que regalar entradas para el campo de fútbol del Valladolid en su primer concierto en años, y ni aun así lo llenan...). Lo que hace ahora es porque le divierte y le apetece.

Verle en directo es un show. Quien no lo haya visto debe hacerlo. Y quien lo haya hecho, seguro que repite. Lo queramos o no, forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Alaska decía hace poco que en una época en la que las boutiques de la Gran Vía han desaparecido dejando paso las las grandes, impersonales y globalizadas cadenas comerciales, alguien como Raphael es una rara avis en el mundo del espectáculo, también globalizado. Y tiene mucha razón. Podrá gustar o no, pero disfrutar de Raphael en estado puro es un lujo que nos podemos permitir. Y nada de unplugged ni esos conciertos de élite que hacen otros. Nosotros podemos disfrutar del Raphael “underground”, en el sentido literal de la palabra. Prepara tu abono-transportes y lánzate al Metro como hacía John-John Kennedy (que en paz descanse) en Nueva York antes de que la sosa de su mujer le llevase por el mal camino...


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